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Puente Confluencia

Puente Confluencia

El “Puente Confluencia”, está ubicado en las comunas de Chillán y Portezuelo, pertenecientes a la Región de Ñuble. El propietario actual es el Ministerio de Obras Públicas y su construcción ha sido atribuida a Gonzalo Urrejola Unzueta, Ministro de Obras Públicas en 1907, Senador por Talca, Linares y Maule entre los años 1926 y 1930, y posteriormente Senador por Ñuble. Aun cuando no existe fecha clara de construcción, se presume que fue construido durante la década de 1910 y reparado en la década de 1930, manteniéndose hasta hoy su carpeta de madera, tiene 521 metros de longitud. Su estructura está conformada por dos estribos de hormigón armado con muros frontales y laterales y 26 cepas de cuatro tipos diferentes, las más antiguas son de estructura tipo marco con 2 pilares inclinados y viga cabezal. Otras cepas tienen cuatro pilares rectangulares de hormigón armado con viga cabezal, sin embargo, en los sectores de ensanche, las pilas son con seis pilares. 

Una cepa tiene estructura metálica de tubos. Característico del Puente Confluencia es su tablero de madera, cuyo ensanche, destinado a la detención de vehículos, y apoyado sobre 4 vigas metálicas, lo dota de singularidad.

La localidad de Confluencia era un centro de abastecimiento de la zona, que se caracterizaba por la producción de leguminosas, hortalizas, cereales y viñedos, por lo que la construcción del puente potenció los recursos económicos, fortaleciendo las actividades agrarias y sociales a través de la generación de un eje de desarrollo impulsado por el Estado, con la finalidad de trasladar la producción agrícola y vinícola a los mercados locales a través del tren ramal que unía las ciudades de Chillán y Tomé.

En términos sociales y de memoria, un hecho relevante asociado al puente Confluencia, se encuentra registrado en el Informe Rettig, ya que el Presidente de la Junta de Vecinos de Confluencia y obrero de

la construcción, Sr. Orlando Riffo Pasten, fue detenido el 18 de septiembre de 1973 y asesinado por agentes del Estado, siendo su cuerpo encontrado en un sector aledaño al puente. De acuerdo a la memoria oral de la comunidad, el puente fue un lugar de fusilamiento de detenidos durante la dictadura militar.

Reapertura del Puente Confluencia

La centenaria estructura, situada justo donde se juntan los ríos Ñuble e Itata -de ahí el nombre Confluencia-, había estado cerrada desde 2016. El Monumento Histórico, el puente de madera más largo del país con sus 521 metros, fue sometido a una obra de emergencia que además de evitar su deterioro permitirá a la comunidad volver a usarlo y unir a Chillán con Portezuelo.

Con pie de cueca y un cóctel criollo dando la bienvenida a los visitantes, quedó oficializada la reapertura para el uso peatonal del Puente Confluencia, Monumento Histórico sobre el río Ñuble, justo antes de encontrarse con el Itata, y que fue sometido a una exhaustiva obra de emergencia que permitió darle una nueva vida a esta estructura centenaria que, por su deteriorado estado, había sido cerrada al uso en 2016.

La ceremonia, que se desarrolló en un ambiente de fiesta, con niños de la escuela Confluencia que asistieron con dibujos de su visión del puente, fue encabezada por la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, y en ella participaron el delegado 

presidencial, Cristóbal Jardúa; el gobernador regional, Oscar Crisóstomo; los alcaldes de Chillán y Portezuelo, Camilo Benavente y René Scuffeneger, respectivamente; la seremi de las Culturas, María Soledad Castro; y el secretario técnico del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), Erwin Brevis. Todos ellos, junto a autoridades locales, acompañando a las comunidades vecinas al puente, y que han sido claves para su conservación.

Charito Martínez, una de las dirigentes que encabezó la lucha por la defensa del Confluencia, resumió el sentir de su comunidad: “Este puente es lo más importante para nuestro pueblo. Es nuestra cara y es nuestra historia. Aquí están nuestros recuerdos, nuestras caminatas en familia, y también la historia triste de 1973. Sin él, nadie vendría a vernos. Quiero pedirles a las autoridades que le den el valor que tiene, porque es el único puente de madera, y el más largo, en la Región de Ñuble. Todavía nos queda mucho trabajo por hacer y les pido que trabajemos de la mano. Y nosotros, los vecinos, tenemos que protegerlo y cuidarlo”.

La ministra agradeció el compromiso de la comunidad con su propio patrimonio. “Esta gran obra pública, única en Chile, es parte de la memoria, historia e identidad de la Región de Ñuble.

Este puente es un patrimonio que conecta a las comunidades de Chillán y Portezuelo, quienes han sabido defenderlo con fuerza, logrando incluso salvarlo de la demolición y posteriormente impulsar su declaratoria como Monumento Nacional. Nos sentimos felices de ver a las vecinas y vecinos volver a transitar por esta magnífica estructura que descansa sobre la confluencia del río Ñuble y el Itata”, manifestó en esta que fue su última actividad pública.

Los trabajos -diseñados y financiados por el CMN- comenzaron el 1 de octubre, con un costo de casi $270.000.000, y consistieron en el recambio de las barandas y la reposición de parte de la carpeta de rodado. Los trabajos eran del todo indispensables, dado el notable deterioro en que se encontraba, debido a la falta de mantención desde el momento en que dejó de ser utilizado para el tránsito vehicular en 2016.

El levantamiento de daños previo a las obras, realizado por el área de Patrimonio en Riesgo de la Secretaría Técnica del CMN, permitió identificar los principales desperfectos y amenazas, como la pérdida de madera en la carpeta de rodado en parte de los 521 metros de su recorrido, barandas sueltas desde la base de fijación, maderas podridas o reblandecidas por humedad y pérdida de piezas en el puente. La madera restante fue sometida a un tratamiento antixilófago y fungicida.

“Para la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, este caso fue prioritario. No sólo porque el puente sufría un deterioro progresivo que era urgente detener, sino porque es la propia 

comunidad, liderada por mujeres valientes y perseverantes, la que ha luchado por su patrimonio. Hoy queremos devolverle a la comunidad la posibilidad de recorrer el Puente Confluencia, como han hecho por décadas, y disfrutar del bello paisaje del río Ñuble, justo antes de encontrarse con el Itata. De ahí su nombre y su vocación de lugar de encuentro, que lo ha convertido en un espacio de unidad y pertenencia por parte de la comunidad ñublensina y del país”, explicó Erwin Brevis.

El Puente Confluencia quedó definitivamente abierto para el uso peatonal, a la espera de un proceso de restauración integral, pero que hoy no reviste riesgos.

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